El Café del Jardín

9 Ago

En pleno centro de Madrid, y después de mucho oír hablar de este lugar, de repente descubrí esta maravilla de sitio que, acto seguido, se convirtió en uno de mis lugares preferidos de la ciudad. Es el Café del Jardín, un pequeño y acogedor rincón situado en la Calle de San Mateo nº 13, donde el romanticismo se deja ver en cada esquina. Y nunca mejor dicho, porque de hecho se trata de la cafetería del Museo del Romanticismo de Madrid.

IMG_1187

El ambiente es único. Nunca hubiera dicho que detrás de aquella fachada de ladrillo (que nada destacaba entre el resto de edificios de la calle) se encontraba este pequeño paraíso. Mesas repartidas por un pequeño jardín, cuya imagen se ha querido mantener intacta desde el S.XIX hasta nuestros días. En el exterior, la terraza con su estatua de época y la vegetación de hoja perenne, es el lugar ideal para disfrutar de un desayuno inigualable, aunque el interior tampoco deja indiferente. Un salón de té al más puro estilo isabelino.

En esta ocasión, me decanté por una de mis tartas caseras favoritas: la tarta de tiramisú con cereza. El sabor, impresionante. Y con un café con leche la combinación era perfecta. También recomiendo probar la tarta de zanahoria, la de frutos rojos con vainilla, y la de pudding de galleta. Desde luego, es muy difícil decidirse, porque están todas buenísimas. Por su parte, la atención del personal fue muy amable en todo momento, y el precio es bastante aceptable (desayuno de café con leche y tarta por 5,5€).

IMG_1193IMG_1192

Además, también tienen una gran variedad de dulces como muffins, bollería, cookies caseras…y desayunos para todos los gustos. La carta ofrece muchas opciones también para comidas ligeras, picoteos de media tarde y meriendas, tanto dulces como saladas. Sin duda, es un lugar ideal para disfrutar en pareja, y también para ir con amigos en busca de un rato de tranquilidad donde evadirse del mundo y olvidarse por un momento del ajetreo de la ciudad.

IMG_1188

El Café del jardín del Museo del Romanticismo es un remanso de paz donde poder desconectar, relajarte y charlar mientras disfrutas de una deliciosa tarta acompañada de un buen café o té. Además, la entrada es libre e independiente, por lo que no es necesario visitar el Museo para poder acceder.

No obstante, para completar el plan, nada mejor que aprovechar para hacer una visita al Museo. Desde luego merece la pena, por lo que no os podéis perder mi próximo post, donde os hablaré de mi experiencia en esta pequeña joya casi desconocida de Madrid.

Deja un comentario y si te gusta, ¡sígueme!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: